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Malpaís


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Marcel Claude

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Nov
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El Poder y la subordinación


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15
Nov
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Enanitos Verdes


120 ENANITOS VERDES – ES POR TI – [ DJ XTIAN ]
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12
Nov
11

La Renga


08
Sep
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Marxismo y Fascismo


Marxismo y Fascismo   

Génesis Delgado.

El marxismo y el fascismo constituyen teorías radicales que repudian la tradición política liberal. No obstante, cada una de ellas se sustenta en fundamentos contradictorios tanto en su concepción de la naturaleza del Estado, como respecto de su proyección histórica, en tal sentido, la presente reflexión tiene como objetivo describir por qué el comunismo y el fascismo son dos ideologías antagónicas en su relación con el Estado.

Cuando nos referimos al marxismo y su concepción del Estado, debemos definir qué entiende el marxismo por Estado y cuál es su rol dentro de la sociedad o viceversa. En este caso, para el marxismo “el Estado es el producto y la manifestación del carácter irreconciliable de las  contradicciones de clase”[1], es decir, que el surgimiento y la existencia del Estado reflejan que hay argumentos muy contrarios entre las clases, por lo tanto está por encima de la sociedad separándose de ésta. En consecuencia, para equiparar fuerzas y liberar a la clase oprimida es necesaria una revolución violenta para luego asistir a la decadencia del aparato del poder estatal que fue creado por la clase dominante, por lo que supone la entronización de la Dictadura del Proletariado de cara a la disolución de las clases sociales y del propio Estado en el comunismo.

Sin embargo, ¿por qué el proletariado debe liderar esta lucha?, según los planteamientos de V. Lenin, esta es una clase que cumple con todas las condiciones económicas y de existencia que la preparan al derrocamiento y son quienes comandarán esta lucha porque otros no son capaces de luchar por su cuenta para alcanzar su propia liberación[2]. Por lo tanto, la dominación política y la instauración de la dictadura del proletariado, indica que éste es un poder no compartido y apoyado a su vez por la fuerza armada de las masas. Lo anterior, nos indica que el proletariado en una primera etapa necesita del poder del Estado para la resistencia contra los explotadores o dicho en otras palabras, la organización de la violencia contra la burguesía; y, para dirigir la masa de la población hacia la economía socialista, es querer tomar el cielo  por asalto[3].

De acuerdo a lo anterior, esta economía socialista se transformaría en comunista y por lo tanto se suprimiría toda  necesidad de violencia y subordinación sobre los hombres en general, ya que “los hombres se habituarán a observar las reglas elementales de la convivencia social sin violencia y sin subordinación”[4] y en esta sociedad comunista es donde para desaparecerá el Estado y se instaurará la libertad, haciéndose presente una democracia completa y sin restricciones que se extinguirá por el cumplimiento de las reglas de convivencia sin el aparato de represión estatal[5], ya que en términos de clase no habría nadie a quien reprimir, suprimiendo la necesidad de un Estado.

Por otro lado, en una postura antagónica en contraste al marxismo tenemos al fascismo, donde el Estado constituye la expresión más avanzada de la sociedad política nacional, es decir es un medio para la conservación del pueblo, sin embargo, al igual que para el marxismo este no es un fin en específico[6].  Sin embargo, una de las características de la ideología fascista y que fue comandada por Alfred Rosenberg -teólogo del movimiento de Adolf Hitler- fue el intento a de demostrar la superioridad racial del pueblo alemán sobre los demás, enfatizando que a pesar de la diversidad racial siempre existe una “preponderancia de la raza básica, que determinó el sentimiento vital, el estilo estatal, el arte y la cultura”[7], y esa es la raza Alemana.

El fascismo realiza una crítica constante a las ideas marxistas, específicamente a la idea del socialismo señalando que “Todo doblegamiento del individuo bajo el mandato de un ente colectivo no es, por ende, socialismo…y la práctica de la teoría marxista no significa en absoluto una modificación de las condiciones, sino solamente un capitalismo mundial con otro signo”[8], ya que se extrapola el poder del dominio de los explotadores al dominio del proletariado, además el autor de El mito del siglo XX acuña la idea de que el marxismo no fue socialismo sino socialdemocracia y comunista en su forma, sin embargo señala que su furor destruyó el pueblo puesto que eran contrarios a los valores de propiedad de todas las naciones que, según el autor, posibilitaron el genuino socialismo[9].

En consecuencia, el fascismo considera que son ellos quienes practicaron el genuino nacionalismo y socialismo como una idea común, que valora la vida en una determinada dirección, no es solo una política social o económica, sino es también una voluntad[10], por lo tanto los conceptos no son antagónicos, sino que son comunes; lo anterior tiene como objetivo depurar el valor de la nacionalidad y del honor nacional que permanece adormecido en todos y luego puede nacer un Reich Alemán[11], defendiendo siempre la idea de raza superior y señalando que “la sangre fue privada de su alma y reducida a una fórmula química[12]”, por lo tanto son contrarios a la mezcla o a lo que llama caos racial, siendo esta la gran revolución anímica de la historia, con el símbolo de la bandera como signo de una vida superior que impere en todo el Reich, y con individuos de una “raza rubia, de ojos azules, que en sucesivas grandes oleadas determinó el rostro espiritual del mundo[13]”. En tal sentido, advierte el autor que “quien no ve en la nacionalidad y en el honor del pueblo el valor supremo, ha perdido el derecho de ser protegido por este pueblo”[14], por lo tanto esta actitud debe ser castigada por su propio peso en el presidio o la muerte.

De acuerdo a las características de las ideologías anteriormente mencionadas, podemos señalar que ambas son ideas totalitarias, es decir doctrinas políticas que ejercen un control total de la población y de las instituciones mediante la propaganda y la policía, pero también, como ideas totalitarias contrarias con respecto al rol del Estado y su proyección en la historia, estas diferencias hicieron inevitable el enfrentamiento armado entre la URSS y la Alemania Nacionalsocialista entre 1941 y 1945. Al respecto se puede señalar el espíritu Alemán respecto de la ideología marxista cuando señalan que se debe defender el honor nacional alemán “no solamente contra los marxistas sino de la misma manera, es más, con mayor  acritud aun, contra el Centro y sus aliados eclesiásticos, como  propulsores del marxismo”[15], estableciendo con ello, serias diferencias entre ambas ideas, pero insistiendo en la misión que el destino les impuso, de reconocer un valor máximo para evitar una catástrofe anímica del verdadero pueblo alemán, y que esta no se basa en un problema económico como lo afirma la URSS.

Por su parte, el marxismo como idea también plantea una explicación no solo desde el punto de vista práctico como un sistema económico o político distinto, sino como la facultad de explicar a las masas cómo deben liberarse del poder del capital, es una lucha por la liberación no de un pueblo, como lo plantea el fascismo, sino que de una clase, la de los oprimidos mediante una revolución. Se considera el Estado como un producto de la sociedad, definiéndolo como un poder que brota de la sociedad, pero que está por encima de ella, y ello supone el carácter irreconciliable entre las clases opresoras y oprimidas.

En consecuencia, ambas ideas totalitarias al repudiar  la teoría política liberal están eludiendo las normas básicas del moderno Estado de derecho, el cual supone el reconocimiento de los derechos personales que deben estar sujetos a procedimientos regulador por la ley, además admite la responsabilidad del Estado y la legitimación democrática del mismo. Sin embargo, al plantear una nueva política de ver el Estado, reformulan la evolución histórica del mismo, ya que las relaciones de poder van más allá del orden jurídico y normativo, sino en base a relaciones de grupo o clase, por lo tanto, no supone al conjunto de la sociedad; lo anterior, se vio desatado en un enfrentamiento armado entre 1941 a 1945, donde finalmente el ejército rojo logró alejarse de las fuerzas alemanas mediante una política de tierra quemada, y más tarde fueron derrotados en la batalla de Stalingrado, finalizando la guerra en mayo de 1945.

De esta forma se configuran nuevas nociones de Estado y de relaciones de poder, en este caso se conforma el Estado Comunista a través de la revolución de febrero de 1917, fundamentado en sus pilares fundamentales: el ejército rojo y la checa como mecanismos fundamentales de relaciones de poder, y autodefinido como un Estado socialista de obreros y campesinos; y, el Estado Fascista que logra constituirse como una tercera vía, exaltando la idea de noción del individuo, mediante la movilización, la propaganda, y su política exterior del uso de la fuerza.


[1] Lenin, Vladimir. El Estado y la Revolución. Proyecto Espartaco 2000-2001. Extraído de: http//www.espartaco.cjb.net. Pág. 4.

[2] Idem. P. 15

[3] Idem 16.

[4] Idem. 50

[5] Idem. 55

[6] Rosenberg, Alfred. El mito del siglo XX: una valoración de las luchas anímico-espirituales de las formas de nuestro tiempo. Ed. Wotan, 1992. I.S.B.N.: 84-604-4683-2. Pág. 186

[7] Idem. 187

[8] Idem. 189

[9] Idem

[10] Idem. 208

[11] Idem. 192

[12] Idem. 12

[13] Idem. 14

[14] Idem. 205

[15] Idem. 08

20
Nov
07

En busca de un Desarrollo sustentable


Génesis Delgado R. El primer elemento a mencionar, es de suma importancia, y tiene que ver con el estudio de la naturaleza del planeta como un todo, solo así se puede dilucidar efectivamente el grado de complejidad presente en la estructura y organización de los elementos que componen y permiten la vida, sean de origen del fenosistema como del criptosistema. No simples ecosistemas que funcionan por separado, sino en como las relaciones con todo el resto de ecosistemas modifican el entorno. En este contexto, cabe señalar la importancia de la autonomía de Gaia como sistema cibernético, puesto que ha instaurado y mantenido las condiciones físicas y químicas óptimas para la vida, y dentro de esta se encuentra el estado de equilibrio  entre la retroalimentación positiva y negativa, sin las cuales se alteraría de una manera inimaginable el nivel de entropía existente, tanto  dentro como fuera del sistema cibernético, lo que provocaría  a su vez una mayor o menor emisión de energía o termodinámica, que conllevaría  a la muerte térmica del planeta. Si Gaia existiese, y que al parecer según la teoría no cabe duda que existe, entramos en una contraposición respecto a la película de Al Gore “una verdad incómoda”, ya que en esta última se tiende a exagerar el proceso del cambio climático, mientras tanto en la Hipótesis Gaia, se acentúa bastante en que este cambio  ha sido, relativamente menor, debido a la autorregulación que ejerce la Tierra, sobre sí misma, con el fin de mantener la vida.  Sin embargo, no podemos desmerecer la influencia del hombre en este aceleramiento en el calentamiento global, acentuado sobretodo en ciertas regiones del globo. En este sentido el hombre ha alterado algunas características de Gaia, pero las suficientes para desequilibrar el sistema, por lo tanto influye directamente en que suba el nivel de Entropía en Gaia. Enfocándonos en la idea anterior sobre la influencia del hombre sobre el medio, debemos señalar que lamentablemente nuestra atmósfera por ser muy delgada es además muy vulnerable y, se hace más gruesa debido  a la radiación infrarroja, como también eleva la temperatura las emisiones de dióxido de carbono generadas por las grandes industrias.  Estos y muchos otros elementos deben llevarnos a reflexionar sobre el estado actual de nuestro planeta.  Si bien es cierto la humanidad no ha alterado significativamente o a escala planetaria a Gaia, pero sí hemos alterado ciertos rasgos de ella, y vamos derecho a un proceso de desequilibrio; puesto que hemos invadido mas allá de las fronteras del sistema, produciendo una alteración que va transformándolo aceleradamente a escala global haciendo que ya no sea sustentable ni relativamente óptimo para la vida, tomando en cuenta que el proceso evolutivo del hombre y el aumento de la población, ha ido cambiando la concepción de supervivencia, por lo tanto nuestras necesidades tienden a ser crecientes y  por ende nos llevan a sobre explotar los recursos existentes, si añadimos además que los residuos existentes sobrepasan el nivel de eliminación o reciclaje por parte de Gaia.  En este sentido se llega a la conclusión de que el hombre extrae más de los que necesita, por lo tanto ha creado necesidades artificiales, ocupando una cantidad mayor de energía para “sobrevivir”.de esta manera ha ido perjudicando la autorregulación que de forma natural se había dado en la tierra. Son ejemplos de todo lo anterior: cambios climáticos,  deforestación de los bosques, la caza indiscriminada, enfermedades, desgaste de la capacidad productiva de la tierra, etc. Sin embargo, cabe señalar que la tierra por sí sola ha sido capaz de regular y dejar la entropía en un nivel bajo, defendiéndose con sus mecanismos autorreguladores en la atmósfera, en el mar, y con los procesos de retroalimentación, que van equilibrando los elementos, a pesar  del aumento de la energía calórica proveniente del sol, las temperaturas de la tierra se han mantenido gracias a estos y otros muchos factores de igual importancia, pero no podemos confiarnos tan solo en el estado natural de las cosas, o sea, es importante el papel que juegan las placas tectónicas para mantener la estabilidad climática del planeta, como también lo es el agua, las rocas, los volcanes, la luna, la creta, la atmósfera, etc..  Pero nuestra responsabilidad como seres vivientes y racionales esta supeditada o basada solamente a individualidades y en materialismos innecesarios,  que nos llevan a suplir nuestras necesidades, sin detenernos a reflexionar y actuar sobre el impacto que produce nuestro paso por Gaia.  En este sentido creo que es muy importante la praxis que  tanto nosotros como sociedad como también  la sociedad empresarial o económica, sobretodo de las grandes potencias, efectuemos en relación a la conciencia ecológica, y esto se logra como todo proceso social mediante la educación, este cambio de mentalidad o paradigma en la sociedad es fundamental.  Además, no basta con usar adecuadamente los recursos de la tierra sino que su uso debe se equilibrado, y racional, en este contexto es tarea de las políticas de estado establecer un nuevo orden de producción y explotación de los recursos naturales, puesto que el planeta o mas bien la MadreTierra en un lapso de tiempo no muy lejano ya no podrá hacerse cargo de todo los problemas y desequilibrios que le producen. Todo lo anterior creo que llevaría a lograr un cierto grado de desarrollo sustentable.Para finalizar, creo que es importante mencionar que mas que dar a conocer los elementos constitutivos de Gaia o del planeta como ente viviente, o dar a conocer las definiciones de los mismos, mi objetivo, simplemente fue abordar el tema de la Hipótesis de manera analítica y además el proceso por el cual los seres humanos estamos interfiriendo y solo perjudicando en esta capacidad autorreguladora, sin embargo implícitamente creo haber dejado de manifiesto la importancia de todos estos componentes y procesos, ya que sin  la presencia de uno de ellos se alteraría el estado de aparente equilibrio.  La idea no creo que sea la de asustar a la población con la inminente destrucción del planeta, sino tomar conciencia de que si no adoptamos una postura de estado de alerta frente a situaciones que parecen ser naturales (sequías, inundaciones, etc.) en ciertos puntos del planeta, podremos sufrirlas con mayor frecuencia y rigurosidad.    




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